Palabras putrefactas
Miércoles 18 de octubre
Fingir, callar, guardar. Se dice que al mentir tanto, uno termina por volverse preso de sus propias mentiras, pero, ¿Qué pasa con las falsas sonrisas? ¿Realmente terminamos por ser felices al fingir felicidad? Todos sabremos que NO; entonces, ¿Qué sucede cuando nos imponen una felicidad, una cara que no es la que realmente queremos mostrar?
Fingir estabilidad cuando el alma tiene una carga que no le permite fluir, es como hablar con la boca llena, tarde o temprano, terminamos escupiendo y manchando todo. Y así sucede cuando las palabras se nos obliga por almacenarlas. Las letras se enmohecen, las sílabas se ennegrecen, y el putrefacto hedor de la palabra podrida, termina por generar un estallido, dejando manchas tan negras, que penetran en los blancos de la perfecta estabilidad y falsa realidad.
Con temática de censura, y objeto principal pintura, Palabras Putrefactas fue un performance con duración aproximada de 5 minutos, presentado frente a las instalaciones del CBtis 123
La respuesta del público fue principalmente de asco, no un asco excesivo, pero las miradas eran de desagrado, ¿Acaso el no callar disgusta a la gente?

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